El gozo

Aquello que retenía toda mi atención [en la obra de Deleuze] era el concepto de gozo, en el modo en que Deleuze lo retoma de Spinoza, pero que luego desarrolla hasta convertirlo en emblema de toda su obra. Gozo como el aumento de pensar y de hacer, junto con nuestra capacidad de experimentar afecto; gozo como el recorrido común de nuestro cuerpo con otros, que inventa nuevas relaciones y crea cuerpos sociales más dichosos; gozo como una lógica del ensamblaje. El gozo, así entendido, rebasa los márgenes de la filosofía, para invadir todo el plano político de la democracia y de la fraternidad. O mejor aún: el gozo, como plano de inmanencia absoluta, que se torna un modo de ser.

Michael Hardt

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